¡Qué onda, mi gente aventurera! ¿Cómo me los trata el destino? Si han notado que estos días traen una urgencia loca por mandar todo a la goma y comprar un boleto de avión (aunque sea de ida), si de repente les dio por cuestionarse hasta el sentido de la existencia o si traen un optimismo que ni ustedes mismos se explican después de la semana tan pesada que tuvieron, ¡relájense! No es que les haya pegado el «viejazo» ni que se hayan vuelto locos. Lo que pasa es que tenemos encima la Luna Llena en Sagitario.
Y miren, agárrense, porque si la Luna en Escorpio nos traía investigando hasta debajo de las piedras y con el sentimiento a flor de piel, la de Sagitario llega, nos abre la puerta de la calle, nos pone un sombrero de explorador y nos dice: «¡Órale, mijos, dejen de estarse fijando en lo chiquito y miren qué grande es el mundo!». Es la luna de la libertad, la verdad, los viajes y la fe. Vamos a platicar de esto de forma sencilla, así como entre cuates, para que entiendan por qué todos andamos con ganas de comernos el mundo de un solo bocado.
El flechazo al cielo: ¿Qué onda con esta energía?
Primero hay que entender qué es Sagitario. Sagitario es un signo de fuego, el último de este elemento en la rueda zodiacal. Si el fuego de Aries es una chispita y el de Leo es un sol radiante, el fuego de Sagitario es como una hoguera gigante o un faro que ilumina el camino. Está regido por Júpiter, el planeta más grandote de todos, el de la suerte, la expansión y los excesos.
Cuando la Luna (nuestras emociones) se llena en este signo, es como si nos pusieran unos lentes de gran angular. Dejamos de ver el drama del día a día y empezamos a ver el «panorama completo». Es el momento en que el universo nos dice: «Ya estuvo bueno de tanto encierro mental; ahora toca expandir el horizonte».
El «Mood» de Trotamundos: ¡A mí no me encierren!
Con esta luna, todos nos ponemos un poco rebeldes, pero de la buena forma. Vas a sentir una necesidad física de libertad. Puede que la oficina te parezca una cárcel, que las reglas de tu casa te aprieten o que simplemente sientas que necesitas aire nuevo.
El peligro aquí es la imprudencia. Como Sagitario se siente invencible bajo el ala de Júpiter, es muy fácil querer saltar sin paracaídas. «¡Ay, renuncio y ya veré qué pasa!», «¡Le voy a decir sus verdades a mi suegra!». ¡Bájale dos rayitas al acelere, mi reina! Se vale buscar libertad, pero no te me desboques. El reto es aprender a ser libre sin quemar los puentes que todavía necesitas cruzar.
La verdad sin filtros: ¡Al chile y de frente!
Si algo tiene Sagitario es que no sabe mentir (o le sale muy mal). Es el signo de la verdad absoluta. Durante esta Luna Llena, las cosas van a salir a la luz, pero no de forma misteriosa como con Escorpio, sino de forma directa y hasta estrepitosa.
Vas a tener unas ganas locas de decir lo que piensas, sin anestesia. Es el momento de la honestidad brutal. Por un lado, es fregon porque se limpian los malentendidos, pero por otro, puedes herir susceptibilidades sin querer. Sagitario a veces lanza la flecha y luego pregunta si alguien estaba ahí parado. Si vas a decir tu verdad, trata de ponerle un poquito de «azúcar» para que no sepa tan amarga.
¡Fe a prueba de balas!
Lo más bonito de esta Luna Llena es que nos devuelve la esperanza. Si habías estado pasando por una racha gacha donde sentías que nada te salía bien, la Luna en Sagitario te da una palmada en la espalda y te dice: «Confía, que lo mejor está por venir».
Es una energía que te invita a creer en algo más grande: en el universo, en Dios, en la vida o de perdido en ti misma. Te dan ganas de estudiar algo nuevo, de aprender de otras culturas, de leer libros de filosofía o de plano de irte a un retiro espiritual. Sagitario sabe que la vida es una escuela y bajo esta luna todos queremos graduarnos con honores.
El amor: Compañeros de aventura
¡Ay, mi gente! En el amor, la Luna Llena en Sagitario busca a alguien que le siga el paso. Aquí no queremos a alguien que nos esté checando el celular o preguntando a qué hora llegamos. Queremos a alguien con quien podamos irnos de viaje, platicar de cosas profundas y reírnos a carcajadas.
Si tienes pareja, es el momento ideal para planear una escapada, para salir de la rutina y para recordar que antes que amantes, deben ser amigos. Si estás soltera, ¡mucho ojo! Tu magnetismo va a estar en modo «aventurera». Puede que conozcas a alguien de otro país, de otra ciudad o alguien que piense totalmente diferente a ti y eso te va a encantar. Sagitario se enamora de la mente y del espíritu libre.
Tips de supervivencia para no perderse en el camino
Para que esta Luna Llena te deje con el alma expandida y no con una resaca de decisiones impulsivas, aquí te van unos consejos de cuate:
- ¡Planea un viaje (aunque sea chiquito)!: No necesitas irte a París. Vete a un pueblo cercano, camina por un sendero que no conozcas o de perdido vete a comer a un lugar de comida exótica. Cambiar de escenario es la mejor medicina para esta luna.
- Aprende algo nuevo: Inscríbete a ese curso en línea que te da curiosidad, ve un documental, lee sobre algo que no sepas. Tu cerebro tiene hambre de conocimiento ahorita.
- Cuidado con los excesos: Júpiter todo lo agranda. Cuidado con comer de más, gastar de más o prometer de más. «El que mucho abarca, poco aprieta», dice el dicho, y con esta luna aplica al cien.
- Ríete de ti misma: Sagitario tiene el mejor sentido del humor del zodiaco. Si algo te sale mal, búscale el lado cómico. La risa limpia el aura más rápido que cualquier sahumerio.
- Cuida tus caderas y muslos: Sagitario rige esta parte del cuerpo. Camina, estira, baila. Mueve las piernas para que la energía no se te quede atorada en la cabeza.
La Luna Llena en Sagitario es el recordatorio del universo de que la vida es un viaje, no una meta. Sí, nos pone medio intensos con la libertad; sí, nos hace hablar de más; pero es la que nos quita el miedo y nos impulsa a buscar nuestra propia verdad.
No le tengan miedo a lo desconocido. Abran sus alas, lancen su flecha lo más alto que puedan y confíen en que el viento la llevará a un lugar fregon. Al final del día, lo único que nos llevamos de este mundo son las experiencias y las historias que tenemos para contar.
Así que, ¡echen fuera las dudas, saquen el pasaporte de su espíritu y dejen que el optimismo los guíe!